Literatura Fútbol
“Puede que no haya llegado a donde tenía la intención de ir, pero creo que he terminado donde tenía que estar” …
– Douglas Adams.
Contexto histórico: Una tarde cualquiera entre el final de los años 90’s y principios del nuevo milenio en el popular “estanque de los mosquitos”, barrio en el que nací, acuñado así por la generación entre la que crecí y que en su formalidad se hace llamar: “Colonias del Carmen” (Juan Diaz, Panamá)..
En aquellos tiempos la esencia que destilaba la colonia era de puro fútbol callejero y su impronta; ese de las aceras, de las fintas, la camaradería, la creatividad, las chancletas/piedras como arco y que evolucionaron a pequeñas porterías de hierro soldado como efecto de la cooperación que se daba con el aporte colectivo de algunas monedas de todos quienes jugaban. Se empezaban a promover de forma inconsciente los valores a través del deporte más hermoso del mundo.
El Tío “boye”, un hermano mayor en realidad, me hizo el más grato de los regalos de mi vida al llevarme con él (en rol de acompañante) a una birria, picado, pachanga según sea la geografía. Pero predestinado estaba que aquel día a falta de un jugador me tocase la oportunidad de jugar, y como la vida y el fútbol tienen todo que ver, lo que no estaba predispuesto sucedió. Era un chaval de unos 4 a 6 años menos mínimo que el más próximo en edad; siendo un niño entre adolescentes y jóvenes adultos hacia mi debut y conocí por primera vez las místicas sensaciones que fueron desbloqueadas en el momento en que hice contacto con la consentida.
Amor al primer contacto, aunque creo y sostengo que la experiencia es algo más que sensorial, es abstracta también porque es espiritual. Esa tarde no solo entre en contacto físico con el fútbol sino también con el mismo espíritu que se descubrió así mismo y desató una pasión que de aquel día al presente, casi dos décadas después no ha hecho más que crecer, encontrar caminos y adoptar formas. Así llego lo que fue el punto de inflexión en mi vida, en lo espontáneo de un momento no planificado. Conocer un juego un juego que moldeó mi carácter y mi personalidad.
El vínculo se profundizó y de ahí en más, se fueron sucediendo las experiencias. Pase a participar activamente como el niño prodigio del barrio en todas las ligas, birrias, ect. Expandiendo a otros contextos y canchas el talento; en el colegio, y en todo sitio donde hubiera un balón. Empezaba a ver fútbol, a generar ídolos/referencias, y como hecho determinante entrar a una escuelita de formación y ser parte de un equipo, lo que implicó empezar a vivir más en sustancia lo que el fútbol es: un camino de enseñanza aprendizaje que excede a lo técnico – táctico, es una escuela de vida en toda su dimensión.
Fui aprendiendo a manejar contextos, a gestionar cada uno de ellos, a convivir con emociones, buenas, malas, mejores, peores. En algunas canchas el más crack, en otras uno más. Y así no sé cuántas lecciones más. Lo de futbolista como carrera profesional no se dio, entre malas decisiones, cierto grado de inconsciencia y otras pasiones juveniles deje pasar el momento ideal.
Algo más de quince años de empezada esta relación que me formó, que me sigue desarrollando, y que sobre todas las cosas me hace disfrutar la vida a través de su lenguaje, cabe decir que no existe una escuela más socializante para todo aquel que ame este deporte. Gracias Dios por la vida, gracias vida por el fútbol…
– Benjamin Mirones.
UTOPÍA FÚTBOL
Contacto: +507 6234-0634
Términos de Uso
Políticas de Privacidad
Panamá, Rep. de Panamá
SERVICIOS
Entrenamiento de Fútbol
Guía de entrenamiento personal
Consultorias
Gestión de eventos deportivos
UTOPÍA FC
Academia de Fútbol
LITERATURA FÚTBOL
Perspectiva
Reseña
©2022 – Utopía Fútbol|Todos Los Derechos Reservados


