La nueva era

Un nuevo capítulo está a punto de escribirse en la historia de nuestro joven fútbol profesional. Con bombos y platillos se anuncia el plan que tratará de enrumbar este deporte a la senda del profesionalismo. Como si de una historieta intergaláctica se tratara, la LPF anuncia la llegada de la nueva era del fútbol de clubes en Panamá, con un formato muy atractivo y que a groso modo nos llena de buenas sensaciones, creando la expectativa de que muchos puntos que hemos dejado de lado en el camino están a punto de ser solucionados y por fin, colocarles el ganchito y coronar el torneo con una nota alta, dando un golpe de efecto dentro de la región centroamericana. Hay ansiedad dentro del reducido público que consume nuestro fútbol, ya que todo pinta que la competición alcanzará niveles nunca antes visto en torneos anteriores, y el resto de fanáticos futboleros que mantienen cierta negativa y recelo a la LPF, se asoma de forma tímida ante el revuelo que ha causado las modificaciones en la liga. Este proyecto podría ser el que por fin catapulte al fútbol a un mercado masivo, y pueda competir en preferencias junto al béisbol y el boxeo, como también puede ser un fracaso de proporciones bíblicas, y deje al deporte rey aún más sumido en el rechazo del público en general. 

Tomando la vía norteamericana, dividiendo la liga en dos conferencias y sumando dos equipos más a los diez ya acostumbrados, la intención es clara, que el regionalismo cree ese sentido de pertenencia en el fanático y atraer así nuevos adeptos a una liga carente de público. La conferencia oeste, en donde se sitúan los clubes interioranos, llena de nuevos bríos una liga que necesitaba ese aire fresco que sopla desde las regiones alejadas de la capital. Nuevos inversores que han llegado con la disposición y las ganas de aportar a nuestro fútbol, nos hace pensar que en ese lado de la república tendremos equipos que desean crecer y levantar a las provincias que representan. Un lindo reto que asumen al introducirse en un mercado dominado casi a su totalidad por el béisbol, pero si continúan con la voluntad de trabajar de lleno en su regiones, los resultados no tardarán en llegar. Los equipos de Panamá Oeste dominan esta conferencia, uno de mucha tradición e historia (San Francisco), y otro que se ha ganado a pulso su reputación dentro de la liga (CAI), deberán demostrar de qué están hechos y clasificar si o si ante sus rivales que, al parecer, se han reforzado de mejor manera. El salvaje oeste pinta a que esto será un tiroteo en donde los más forajidos saldrán avante. 

El este, donde los equipos de la ciudad y un conocidísimo equipo colonense, se darán cita para disputarse la conferencia. Con menos ruido que en la región interiorana, los clubes del este parecen ser más mesurados en cuanto a su estrategia de competencia. Algunas transferencias y fichajes sonados, fueron las noticias que más hicieron eco en esta división. Al parecer los clubes tratarán de ir con el escudo y la historia por delante, buscando la hegemonía que los lleve a conseguir nuevos títulos. Los dos clubes más ganadores de nuestro país se encuentran enfrentados en esta conferencia, y tanto colonenses como albinegros buscaran esa estrella que los separe a uno del otro, y de igual forma dominar su conferencia. Don César “El Bombo” Medina, estará acechando las redes con las ganas que siempre lo han caracterizado, tras los pasos de un tal José “Chepe” Ardines. Aquí veremos si los equipos tradicionales lograran mantener su hegemonía, o algunos que desean meterse en la conversación logran desplazar a los llamados “grandes” del podio en el olimpo panameño.

Una de las novedades más destacadas, es la inauguración del Estadio de la Universidad Latina en Penonomé, marcando un hito histórico, en donde por primera vez, un club de nuestro país contara con su propio recinto. Este hecho es uno de los más esperados durante los últimos años en nuestra liga, y marcará un precedente que los otros equipos deberán imitar si en realidad desean fomentar un verdadero desarrollo en nuestro fútbol local. El descenso queda suspendido temporalmente, para así afianzar a los clubes que ahora se convertirán en franquicias, y en donde tendrán que pasar por un licenciamiento para poder ocupar una plaza en nuestra liga de primera división. La nueva Liga Prom, torneo que reemplazará a la ya desaparecida LNA, un torneo de segunda división diferente, en donde se han sumado universidades que están interesadas en aportar un toque más formativo a esta liga que pretende ser una finca de jóvenes futbolistas. Las reservas de los clubes de primera, pasarán a participar en este certamen, buscando darle mucho más nivel a aquellos elementos que componen la fábrica de talento que alimenta nuestro fútbol. Serán 24 equipos los que participaran en este torneo, que tiene muy ilusionados a los aficionados, ya que su estructuración da la perspectiva que el fútbol de formación, tomará otros matices en este país. 

Temas como el jugador franquicia, y en qué consiste el licenciamiento realmente, son alguna de las dudas que quedan en el aire. Pero hay que ser positivos ante la iniciativa de los directivos, que desean independizar la liga de la federación y así tomar el fútbol como un negocio, y no como un cortijo de un par de empresarios que desean tener una liga personal. El profesionalismo que se busca va a ser un tema complejo, pero si no se da el primer paso, nunca se conseguirá. Es una iniciativa, que más allá de que aún hay cosas por esclarecer, es digna de aplaudir, ya que buscar que los clubes sean entidades auto sostenibles y tratar de beneficiar y potenciar nuestros equipos de reservas, son pequeños pasos que nos harán avanzar en este andar que se emprendió hace más de treinta años. Muchas veces el sistema de negocio en el deporte queda de lado, y buscar que la liga sea lucrativa, es un aliciente para cada una de las instituciones, esto alimenta así sus ánimos de competir, logran asegurar sus inversiones y el jugador se revaloriza, siendo el elemento fundamental a la hora de trazarse metas en cuanto lo económico. Otro de los temas inquietantes es el tope salarial, algo que debería evaluarse de manera más minuciosa, si realmente se quiere poner en práctica este sistema, que regulariza a los equipos para que exista una equidad en cuanto al tema de plantillas y pagos de jugadores.   

La nueva era trae consigo un abanico de posibilidades que llenan de esperanza a un fútbol maltratado, pero como hierba silvestre no ha desfallecido ante las inclemencias que se le presentan. Muchas son las dudas sobre si el torneo será sostenible ante la falta de coliseos, y cómo lograrán que ambos torneos funcionen simultáneamente ante el aumento de equipos en cada división. Solo queda esperar el desarrollo de este ambicioso proyecto, algo que no se había visto jamás en nuestro fútbol criollo, y más allá de las circunstancias que se puedan presentar, deberíamos estar agradecidos de que por fin se ha dado el paso a realizar un torneo con todas las de la ley. Esperemos que este sea el empujón que dé inicio a un verdadero desarrollo de nuestras ligas, y así podamos tener razones suficientes como para soñar en que nuestros clubes, en algún momento; ocupen las primeras planas a nivel internacional.

 

Escrito por: Edgardo De León.

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